Llegué al país de mis abuelos el pasado lunes, 15 de junio de 2009. Me encontraba en un país extraño, muy diferente a mi natal Puerto Rico, pero aun así muy similar. Al llegar a Toledo, mi conocimiento limitado fue expandiendo poco a poco. “La única manera para conocer una ciudad desconocida es perderse uno en ella” me dijo mi abuela antes de partir para España. Eso mismo hice, después de dejar mis maletas en mi habitación, decidí caminar las calles de Toledo. Entre los gatos que andan placidamente por las calles, las muchas tiendas de espadas españolas y todos los fumadores, note que la vida en Toledo se regia por la única misión de disfrutar de cada día como si fuera el único. Me tope con una gente muy amable, simpática y cariñosa, pero sin problema para expresar sus ideas y sus sentimientos. Por ejemplo, mientras caminaba a solas por las calles, vi un graffiti que dice “La tortura no es arte ni cultura, toreros asesinos”. Las corridas de toro, quizás lo mas icónico de España, no cae bien con todo los españoles y ellos no tienen problema en expresarlo.
Tuve un choque cultural relativamente fuerte. Aquí, los españoles fuman dentro de los establecimientos de comida. Por las tardes se toman la siesta y esta ciudad medieval se llena de un silencio abrumador que inspira reflexión y meditación. Mientras la siesta, la mayoría de las tiendas cierran de 14:00 a 17:00 y vuelven a abrir hasta la noche. Es decir que los Toledanos aún tiene mucha energía muy entrada la noche. La activada nocturna es muy popular y dura hasta la madrugada. Espero poder ajustarme al ritmo de vida de Toledo.
Seguiré explorando de esta magnifica ciudad española. Esta ciudad fascinante, con tanta historia que se me hace difícil concebir, me intriga y me invita a conocer mas de ella. Entre la impresionante Catedral, la sinagoga Santa María, y las mezquitas musulmanas, Toledo tiene mucho que enseñarme, pero solamente si yo salgo a aprender. Olé y hasta luego!