Monday, July 20, 2009

No cualquier fin de semana en Pamplona...

Ha sido una noche muy larga. Entre la muchedumbre el puede ver algunas personas tiradas en el piso quizás descansando o desmayados luego de una noche larga de botellón y muchos chupitos.

Cada año, por siete días consecutivos durante el mes de Julio se celebra en Pamplona una tradición centenaria que se ha convertido en la fiesta mas grande en España. Carlos está cansado, pero sabe que su sueño por correr con los toros en el encierro se hará realidad en solo varias horas.



Se oye la gente cantando el tradicional “Oeee, oee, oee, oeeee, oee” español y la emoción se siente en la calle. Carlos es un joven de 20 años que ha viajado desde Puerto Rico, antigua colonia española, y su felicidad es notable por la gran sonrisa permanente que lleva en la cara.


Ya es la mañana y la gente ya esta anticipando una corrida extraordinaria y, si Dios lo permite, sin heridos. La corrida del sábado estuvo manchada por una muerte, quizás hoy será mas calmada, pero nadie sabe, puede ocurrir cualquier cosa. La basura en las calles es mucha y hace que sea difícil el andar, pero todo valió la pena porque ha sido una noche muy buena y será un día extraordinario.


El desayuno ha sido uno tradicional español, un poco de zumo de naranja, un bollo de pan y unas lascas de jamón serrano. La conmoción por el encierro es tanta que la gente ya se pone nerviosa y se estira para poder ganarle la corrida a los toros que vienen furiosos detrás de ellos.



Antes de comenzar el encierro, los mozos y Carlos le cantan a San Fermín para que les guíe y les acompañe durante la corrida. Una canción tradicional, que es cantada en Castellano y en Euskera, y dice “A San Fermín venimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”. Se hace frente a una estatua de San Fermin en la calle del encierro varios minutos antes del comienzo de la corrida.






Después de cantarle la primera vez, Carlos comienza a debatir consigo mismo si correr con los toros seria una buena decisión. “Quiero correr, pero tampoco quiere quedar herido. Vine desde San Juan en una pieza y también quiero regresar en una… que hacer, que hacer…”. Carlos decide no correr con los toros, no solo por el miedo de ser herido, sino por las repercusiones posible de sus padres.

Decide ir a la plaza de toros y ver como entran en la plaza los corredores y los toros. Es una decisión muy inteligente ya que Carlos no correrá peligro y no estará su salud en juego. La plaza de toro es circular y al llegar, la plaza esta llena de gente vestido con los tradicionales colores rojos y blancos que caracterizan a los San Fermines.



Momentos antes de las 8:00 AM, hay un circulo de artistas que tocan, por lo que se puede oír, canciones tradicionales españolas. Tocan sus trompetas y otros instrumentos de viento para entretener a la audiencia antes de el encierro.

Ya son las 8:00 y Carlos ve como los toros corren por la calle. La gente grita en espera de los toros. Es una alegría extraordinaria que Carlos nunca ha sentido antes, su impresión es palpable aun sin cumplir su sueño de correr. La gente va llegando y lentamente se va llenando la plaza de los corredores. Es una experiencia increíble y de repente entran los toros en la plaza. “Wow” piensa Carlos “que impresionante, si solo estuviera mi familia aquí para ver esto”. Y sigue llegando los corredores. A los primer que llegan, por ser cobardes y no correr con los toros, les gritan "Hijo de Puta", algo muy grosero pero aparentemente no para los espanoles.



Acabado el encierro, Carlos decide ir a la Catedral de Pamplona para oir misa. Se oyen las campanas a lo lejos, son las 9:05 y Carlos camina hacia la Catedral. Para terminar una noche y empezar un dia espectacular y agradecer a Dios por todas las bendiciones que le ha dado.

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